11 ene. 2015

En la noche de fin de año: ¡Justicia para Ayotzinapa, castigo a los culpables!


En la noche del 31 de diciembre, los padres de los normalistas encabezaron una manifestación con la participación de aproximadamente 900 personas en el Distrito Federal. Desde el inicio, fuera de las oficinas de la Procuraduría General de la República (PGR),  la gente gritaba consignas que casi en todo el recorrido no dejaron de escucharse, hasta llegar frente a una valla de granaderos que impidieron seguir avanzando sobre avenida Constituyente hacía los Pinos. Algunas consignas fueron nuevas como: “¡Justicia, justicia para los estudiantes, castigo, castigo para los gobernantes!”, “¡Gobierno delincuente, la prueba está que mientes!, “¡A buscar, a buscar, en el cuartel militar!”, “¡Desde Iguala a los Pinos, castigo a los asesinos!”, ¡Resistencia nacional, contra el Estado Criminal!”, “Esta noche no es de cena, es de lucha y de protesta”, “¡Gobierno que mientes, sabes bien que tu los tienes!”. También se coreaban las ya bien conocidas consignas como “¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!” y el conteo del 1 al 43 culminando con ¡Justicia!.

De algunos de los departamentos de los edificios sobre las calles de Florencia y avenida Chapultepec, varias personas salían a asomarse a sus ventanas. Algunos hacían manifestaciones de apoyo. De una ventana gritaron varias veces “¡Justicia, justicia, justicia!” Algunos otros salieron a las esquinas. Ya sobre avenida Constituyente de una gasolinera algunos empleados gritaron consignas fuertemente, apoyando de esa manera a la manifestación, y los que íbamos en el marcha respondimos “ese apoyo sí se ve” varias veces.    

 En el mitin, frente a la valla de granaderos, se escucharon las voces de unos padres de los normalistas desaparecidos forzadamente por las fuerzas del Estado. Denunciaron tajantemente que fue el Estado culpable de la desaparición de sus hijos y del asesinato de los cuatro normalistas. Señalaron que desde antes del 26 de septiembre ya venían siendo atacados, como el 12 de diciembre de 2011 cuando las policías federal y estatal asesinaron a dos estudiantes de Ayotzinapa. Exhortaron a todos a continuar las acciones por castigo a los culpables en el 2015, y que no había para ellos festejo de fin de año porque hacen falta sus hijos que el gobierno se los desapareció. Otros integrantes de algunas organizaciones hablaron señalando que éste fue un crimen de Lesa Humanidad por parte del gobierno de Peña Nieto. Se habló del plantón permanente frente a la PGR que exige la liberación de todos los presos políticos del país como la de Jacqueline Santana y su compañero Bryan Reyes, entre otros, así como Rubén Sarabia Simitrio y su hijo. También llamaron a continuar permanentemente las acciones junto con los padres y los normalistas.

Bloqueando el camino a los Pinos
Un compañero del Movimiento Popular Revolucionario (MPR) habló de “la lucha desde Ferguson, donde se combate contra la policía racista que asesina a los negros, a Ayotzinapa y otras partes del país que lucha contra la policía asesina”. Y resaltó las evidencias de la valiente investigación de Anabel Hernández y Steve Fisher (Proceso, 1989) resumidas en una parte del volante: “¡Desde Iguala a los Pinos, cárcel a  los asesinos! ¡Todo el pinche sistema es culpable!”, de Aurora Roja, voz de la Organización Comunista Revolucionaria, de que:

·         El Ejército y las policías federal, estatal y municipal tuvieron conocimiento de los hechos en tiempo real y se coordinaron por medio del sistema C4 en el operativo contra los normalistas de Ayotzinapa;
·         La policía federal participó directamente en los ataques a los estudiantes;
·         La policía federal y la Marina torturaron a los supuestos "testigos" que el gobierno utilizó para armar su fábula de que fue un ataque local del crimen organizado.

Enfatizó que “ahora tenemos ‘los pelos de la burra en la mano’” en el caso de Ayotzinapa y también resaltó que también “ocultaron su crimen de Tlatlaya, cuando el ejército ejecutó a los jóvenes que se rindieron, el ejército asesino a esos jóvenes, pobres la mayoría, y durante tres meses dijeron que murieron en un enfrentamiento con el ejército”. Señaló que “es importante pensar lo que será necesario para poder acabar con estos crímenes y poder generar una nueva sociedad con unas nuevas relaciones, donde las mujeres no sean discriminadas, donde los indígenas no sean discriminados racistamente por su lengua como sucede bajo este sistema, habrá entonces que romper con el control de este Estado”. De hecho, lo que hace falta es una nueva revolución emancipadora con la guía de la nueva síntesis del comunismo.

Recalcó que “Se necesita desarrollar un torrente de lucha para hacerles que paguen por este asesinato y crimen que han cometido, ellos son los culpables, ellos son los asesinos, y han venido inventando conscientemente cuentos falsos para ¡encubrir su propio asesinato!, un movimiento creciente que ya no esta dispuesto a tolerar que nos sigan asesinando, torturando y desapareciendo… ¡Que esta vez no salgan con la suya!” Y terminó gritando tres veces, acompañado por la gente, la consigna: ¡Desde Iguala a los Pinos, cárcel a los asesinos!

Al final de la protesta, la gente rompió tres piñatas con las imágenes del presidente criminal Peña Nieto, del fabulador Murillo Karam y de la esposa de Abarca, ex alcalde de Iguala. Luego la gente convivió en una cena de fin de año. La protesta fue una expresión de unidad, combatividad y lucha, señalando el carácter criminal de los tres niveles del Estado y llamando, en la víspera del año nuevo, por seguir y ampliar la lucha contra ese Estado y por justicia para los estudiantes de Ayotzinapa. 

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